Fantasía y aventura: El Castillo en el Cielo
La primera película nacida en el seno de Studio Ghibli, creada con la clásica fórmula Miyazaki de aventura, ecología y juventud
El viaje continúa
En el año 1985 nació Studio Ghibli. Tras el gran éxito comercial de Nausicaä del Valle del Viento (1984), Hayao Miyazaki e Isao Takahata no encontraban un buen productor que se asociara con ellos, por lo que desarrollaron su primer largometraje por su cuenta. Desde sus inicios, la fantasía, la aventura adolescente y la defensa de la naturaleza estuvieron bien presentes. De todo ello es testigo su opera prima, El Castillo en el Cielo (1986).
En vez de apostar sobre seguro con una secuela de Nausicaä, el primer proyecto cinematográfico de Studio Ghibli sería un regreso al género de aventuras y fantasía juvenil con el que Miyazaki ya había jugueteado en series como Conan, el niño del futuro (1978). Con influencias claras de las obras de Julio Verne (fig. 1) y Los Viajes de Gulliver, de Jonathan Swift, la propuesta de Miyazaki incluía algunos de los temas que seguirá repitiendo en numerosas películas. Mucho más destacable es la obra de Swift, ya que el propio autor creó una isla voladora llamada Laputa, igual que en la obra del cineasta nipón (fig. 2).
Figura 1. La exploración de mundos remotos y desconocidos es una constante en esta película de Studio Ghibli. Imagen extraída de la web Wikipedia. Puedes obtener más información en la misma web
Fig. 2. Laputa, isla voladora misteriosa nacida de la pluma de Jonathan Swift. Los de Ghibli literalmente copiaron el diseño, el nombre y la temática de la aventura de Gulliver. Imagen extraída de la web Wikipedia. Puedes obtener más información en la misma web
Alejada de la estética que plantea la novela, El Castillo en el Cielo muestra una aventura diseñada con un toque steampunk, es decir, un retrofuturismo que imagina un mundo con una tecnología avanzada funcionando a base de vapor, engranajes y un estilo mecánico que recuerda al siglo XIX, en lugar de electricidad o tecnología digital. Esto es lo que comúnmente llamamos steampunk, un subgénero de la ciencia ficción, muy presente en el pueblo de Pazu, uno de los protagonistas del filme de Miyazaki (figs. 3 y 4).
Fig. 3. Ya desde los créditos iniciales vemos toda esa estética steampunk, llena de metal, vapor, industria y máquinas. Imagen tomada por el autor de esta entrada
Fig. 4. Imagen tomada por el autor de esta entrada
Otra gran fuente de inspiración para Miyazaki fue el sentimiento de comunidad y el sindicalismo que presenció en las comunidades mineras de Gales, cuando su amigo Takahata le recomendó efectuar una visita al país para empaparse de la belleza de sus paisajes y la estética industrial. De hecho, en una entrevista que concedió en 1999 a la revista Manga Max, Miyazaki afirmó haberse sentido atraído por la lucha denodada de los mineros galeses durante el gobierno de Margaret Thatcher por conservar sus trabajos y mejorar su situación laboral. El sentimiento de colectivo en una comunidad obrera fue lo que motivó al director a incluir gran cantidad de estos obreros en la película (figs. 5 y 6).
Fig. 5. El mismo Pazu es un joven minero que ayuda a sus compañeros a sacar el trabajo adelante. Imagen tomada por el autor de esta entrada
Ideas recurrentes en el cine
Retomando un elemento muy presente en el largometraje anterior, Miyazaki vuelve a mezclar entre sus grandes temas una de sus grandes pasiones: las maquinas voladoras. En Nausicaä vemos numerosos ejemplos de esto (fig. 7). En El Castillo en el Cielo, el cineasta nipón demuestra cuán arraigada está esta pasión por los vehiculos que surcan los cielos en busca de nuevas tierras (fig. 8). Como buen aerófilo que es, siempre teniendo en mente sus orígenes y los de su padre, Miyazaki creó un corto animado en 2002 llamado Máquinas voladoras imaginarias como un complemento para una exposición sobre El Castillo en el Cielo (fig. 9). En la misma línea estética que el inicio del largometraje (cuyas imágenes podemos ver en las figuras 3 y 4), el corto animado venía a reafirmar la enorme importancia que la exploración y transporte aéreo tienen en la película.
Dado que Studio Ghibli se encontraba en esa fase temprana en que se iban creando y asentado los tópicos y elementos distintivos de su cine, podemos encontrar numerosas referencias a elementos posteriores sin duda inspirados en cosas que vemos en esta cinta. Por poner algunos ejemplos, 3 años antes de que existiera Nicky, la Aprendiz de Bruja (1989), Sheeta ya se vestía con una túnica negra y llevaba una cinta roja en el pelo, muy similar a los elementos decorativos de la joven bruja (fig. 10). De igual manera, el pirata más honesto de todos, Motro, con su mostacho de cepillo y sus gafas de científico loco, no deja de evocarnos al entrañable Kamaji, el jefe de las calderas de El Viaje de Chihiro (fig. 11). Por último, si observamos con detenimiento el enorme árbol de la isla flotante, Laputa, y luego lo comparamos con el tremendo alcanforero de Mi vecino Totoro (1988), más de uno levantará una ceja y pensará ''¡cómo no lo vi antes!'' (fig. 12).
Figura 12. Una inspiración un poco más sutil que las dos expuestas anteriormente, pero debemos tener en cuenta el detalle. Imagen creada por el autor de esta entrada
De hecho, si ahondamos más en los orígenes de Pazu y Sheeta, descubriremos que sus diseños beben mucho de aquellos creados en una de las primeras experiencias artísticas de Miyazaki, Conan, el Niño del Futuro (1978), donde ya encontramos a un joven moreno y delgado, de mirada atrevida dispuesto a correr las más fantásticas aventuras, seguido de una protagonista femenina con coletas y lazos, un vestido largo, de cabellos oscuros y semblante inocente (fig. 13).
Análisis de la película
Estamos ante la primera película verdaderamente Ghibli, dado que guarda los cánones que la misma obra sienta para lo que conoceremos en el futuro como una película propia de este estudio: el grosor (o delgadez) de los trazos, los colores, la temática, el uso de algunos elementos que se repetirán en muchos largometrajes, la estructura narrativa...quizás el aspecto menos Ghibli sería la música, heredera de lo que Hisaishi elaboró para Nausicaä, con esa mezcla de sintetizador y orquesta.
Siguiendo la línea narrativa creada en el filme anterior, volvemos a una aventura protagonizada por adolescentes con un toque más ligero que en Nausicaä del Valle del Viento y, en algunos momentos, incluso cómico. Los héroes de esta historia son Sheeta y Pazu, dos jóvenes que se encuentran por casualidad, los cuales deben escapar de los adultos y encontrar una isla misteriosa perdida en las brumas de la leyenda. Las caídas, las bromas y las secuencias humorísticas ofrecen mucha frescura a una película de por sí preparada para un público más infantil. La película resulta más animada que Nausicaä, pero, en cuanto a temática, El Castillo en el Cielo sigue explorando las mismas ideas sobre ambientalismo y guerra que Miyazaki conservaría durante toda su carrera.
Un pequeño pero poderoso collar se convierte en el objeto a conseguir por los personajes debido a su gran valor. En esta joya, colgada del cuello de Sheeta, reside la clave para adquirir una tecnología muy avanzada, capaz de destruir todo lo que se le ponga por delante (fig. 14). Creada por los antepasados de nuestra protagonista, la joya es la clave para llegar a Laputa (efectivamente, esta película va a tener un plus de comicidad añadido por el mero nombre y sus referencias a lo largo del filme), una misteriosa isla flotante al más puro estilo Julio Verne.
Bajo la apariencia de aventura juvenil protagonizada por dos niños, encontramos una lectura más adulta. Industria, militarismo, moralidad, acción, colonialismo, ecologismo...la película defiende una postura que se va haciendo más visible conforme transcurre el metraje. Sheeta descubre que lo que llevó a la destrucción de sus antepasados en la isla fue precisamente el uso de la tecnología que no se debe desenterrar y, por ello, no está dispuesta a dejar que la historia se repita. Por desgracia, los villanos no saben nada al respecto.
En definitiva, una buena película convertida en piedra angular que, al igual que Nausicaä, sienta unos estándares de calidad difíciles de superar y nos prepara de la mejor manera para descubrir todo aquello que Studio Ghibli quiere transmitir con cada uno de sus largometrajes, especialmente, aquellos que nacerán de la mano de Hayao Miyazaki.
¿Quién es el adulto y quién el niño?
Por segunda vez Miyazaki trata de llamar nuestra atención acerca de los roles generacionales y sus implicaciones. Según el diccionario de la Real Academia Española, una persona adulta es aquella que ha llegado a cierto grado de perfección, cultivado, experimentado, que ha alcanzado la plenitud de su desarrollo. Este modelo de ser humano sabio, resolutivo, atrevido y protector lo hemos visto infinidad de veces en la cultura cinematográfica tradicional. Sin embargo, al tratarse de una película de aventuras juvenil, observamos cómo Miyazaki introduce la lucha generacional en la trama: los ''inocentes e ingenuos'' niños contra los ''maduros y sabios'' adultos. El cineasta invierte los papeles y hace que los pequeños héroes, con una moral muy definida, deban defenderse de unos adultos infantilizados y carentes de toda ética. Y para muestra, un botón (fig. 15).
Figura 15. Una familia de piratas. Dola, la matriarca pirata, acompañada de sus hijos, Charles, Louis y Henri. Imagen entraída de la web Reddit. Puedes obtener más información en la misma web
El paisaje como recurso narrativo
Hay un personaje oculto en todas las cintas Ghibli. Un personaje tremendamente relevante para el desarrollo narrativo de muchos de los largometrajes; alguien de quien no se habla lo suficiente porque queda relegado a un segundo o tercer plano en muchos casos, pero sin el cual no podríamos entender el impacto del estudio en el género de la animación. Como dice el título, estamos hablando de los paisajes Ghibli. No podemos dejar pasar la oportunidad de analizar uno de mis elementos favoritos de estos largometrajes.
Detrás de cada plano urbano, cada elemento vegetal, cada casa o cada río hay un trabajo colosal de diseño. Ya desde sus inicios, tanto Miyazaki como Takahata destacan por el gran cariño que ponen (ellos y las decenas de trabajadores a su cargo) en pintar, manualmente al principio y digitalmente más tarde, paisajes, fondos, diseños de personajes, edificios...todo ello buscando una armonía cromática que nos produzca esa agradable sensación visual tan única. Estoy convencido de que cualquiera que haya visto al menos una de estas películas sabrá de lo que estoy hablando (figs. 16, 17 y 18).
Figura 16. La ciudad minera despierta despejando las brumas de la noche. Este plano por sí solo bien podría haber sido pintado por el artista impresionista Claude Monet. Imagen tomada por el autor de esta entrada
Figura 17. Pazu y Sheeta escapan de los soldados del coronel Muska a través de la cueva de las piedras brillantes. Imagen tomada por el autor de esta entrada
Figura 18. Los jóvenes héroes llegan a Laputa, la isla flotante. Imagen tomada por el autor de esta entrada
Concretamente, El Castillo en el Cielo está llena de exquisitos paisajes e imágenes de gran belleza: un cielo azul sembrado de nubes; profundos y escarpados valles donde la vegetación campa a sus anchas; extensos campos de cultivo sembrados...este concepto de armonía visual encaja perfectamente con otro elemento que vimos fugazmente en el inicio de Nausicaä del Valle del Viento y aquí se repite con mayor frecuencia. Hablamos de los momentos de tranquilidad en los que no ocurre nada (fig. 19). Cuando no ocurre nada (momentos de acción, drama o excesiva ''agitación narrativa''), se producen momentos irrepetibles, mágicos, casi oníricos, nostálgicos...es una sensación que debe experimentarse para entender de lo que se habla.
Figura 19. Una larga secuencia en la película de Nausicaä en la que no ocurre nada relevante, pero, precisamente, ahí se encuentra la magia de Studio Ghibli, en los detalles. Imagen creada por el autor de esta entrada
Un personaje tumbado sobre el pasto contemplando el cielo; unas palomas que alzan el vuelo hacia un anaranjado amanecer; el mar estrellándose contra las rocas; el rocío en las hojas de los árboles...esa paz que se respira durante unos segundos, rodeada de un entorno agradable visualmente y acompañada por la música onírica de Joe Hisaishi, otorga a estas películas un valor añadido que no encontramos en ninguna otra obra de anime. Abajo os dejo algunas capturas de este concepto de ''calma en medio de la tormenta'' que son marca de la casa (figs. 20, 21 y 22).
Figura 20. Pazu y Sheeta descansan tras el arduo viaje hasta Laputa, una relajante escena en la que observan el vuelo de unas aves en el jardín. Imagen tomada por el autor de esta entrada
Figura 21. Otra escena de calma ''irrelevante''. En la película Mi Vecino Totoro, las hermanas Mei y Satsuki esperan a su padre junto al ser del bosque, Totoro, mientras cae la lluvia. Imagen tomada por el autor de esta entrada
Figura 22. El inicio de Nicky, la Aprendiz de Bruja se salda con un relajante momento en el que escuchamos el viento entre las flores, la radio de la joven de fondo y un paisaje con esponjosas nubes, todo muy idílico. Imagen tomada por el autor de esta entrada
Curiosidades de El Castillo en el Cielo
En primer lugar, hay que comentar la herencia de Nausicaä en personajes y escenas que aparecen en El Castillo en el Cielo, como el pasado de Sheeta (fig. 23) o la aparición de los pequeños zorros que trepan al gigantesco robot guardián de la isla (fig. 24). Miyazaki parecía seguir anclado de alguna manera a la cinta anterior debido al gran éxito en crítica y en taquilla. Es lo que hoy en día llamaríamos fanservice.
Figura 23. Arriba, la princesa Nausicaä llora porque le han arrebatado a su amigo ohmu. Abajo, la reina Sheeta llora porque ha perdido a su familia. Imagen creada por el autor de esta entrada
Figura 24. Abajo, el animal original, el pequeño zorro Teto, amigo de Nausicaä. Arriba, vemos el personajillo reutilizado subido a lomos del robot guardián de Laputa. Imagen extraída de la web Reddit. Puedes obtener más información en la misma web
En relación a los robots de la isla, se barajan varias teorías sobre su origen. Una de ellas apunta a uno de los primeros trabajos de Miyazaki en la industria, el robot que aparece en el último capítulo de la segunda temporada que él mismo dirigió, Lupin III (1971), de diseño similar (fig. 25). Otra teoría, esgrimida en el libro de Jake Cunningham y Michael Leader, Ghiblioteca (2021), afirma que los robots de Lupin III estarían inspirados en las máquinas (fig. 26) que aparecen en el capítulo ''The Mechanical Monsters'', perteneciente a la serie animada de Superman dirigida por los hermanos Fleischer (1941).
Figura 26. Arriba, las inspiraciones para crear el robot jardinero de Laputa, programado para llevar flores a la solitaria tumba de la isla hasta el fin de sus días. Imagen creada por el autor de esta entrada
Por último, resulta curioso cómo ya desde sus inicios, Miyazaki demostró un gran interés por la comida, dedicando enormes cantidades de tiempo y recursos en animar las famosas escenas de comida realistas: desde elaboradas recetas y delicadas elaboraciones hasta barrocos banquetes repletos de manjares humeantes, goteantes de grasa, espesos y deliciosos (figs. 27 y 28) que darán lugar a numerosos libros de cocina basados en las películas. Se trata de escenas preparadas de forma minuciosa pero no exagerada y, como suele ocurrir en los mejores momentos gastronómicos Ghibli, se producen en compañía; el sabor, la confianza y la calma se pueden sentir por igual (fig. 29).
Figura 27. Esta es la primera vez que vemos la variedad gastronómica que es tan del agrado del director de este tipo de películas. Imagen tomada por el autor de esta entrada
Figura 29. Me apuesto un dinero con quien quiera a que esta receta aparece en un libro de recetas del estudio. Imagen extraída de la web Tapas Magazine. Puedes obtener más información en la misma web
En definitiva, El Castillo en el Cielo constituye una fuerte crítica al militarismo y la explotación irresponsable del entorno natural en pos del progreso tecnológico. Estamos ante una obra que va más allá de ser una simple película de aventuras. A través de su narrativa y mensaje, Miyazaki plantea una reflexión profunda sobre los peligros de la tecnología mal utilizada, la explotación militar y el desequilibrio entre humanidad y naturaleza. La historia de Sheeta y Pazu es un recordatorio de que la verdadera fuerza radica no en el poder destructivo, sino en la capacidad de la humanidad para elegir el camino de la paz y la armonía con la naturaleza.
Bibliografía
Cunningham, J. (2021). Ghiblioteca: La guía no oficial de las películas de Studio Ghibli. Minotauro.
Ghibli, S. (2024). Studio Ghibli complete works. Planeta Cómic.
Webgrafía
- Sobre las páginas web que he utilizado ya he ido dejando sus respectivos enlaces en los pies de foto o durante la narración de los hechos; me da una pereza tremenda ir de uno en uno citando cada web en esta sección, por lo que las fuentes las tenéis, aunque no estén citadas como Dios manda, cosa que me la viene a sudar un poco. De todas maneras, aquí abajo tenéis más enlaces utilizados para el contenido de esta entrada. Hala, hasta luego.


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