Belleza y sufrimiento: La Tumba de las Luciérnagas


    Una desgarradora historia sobre la guerra, la inocencia perdida y la lucha por la supervivencia en el Japón de los años 40


Sobre el director de la película

Como ya hemos descubierto en las entradas que hablaban de los inicios de Studio Ghibli y de sus fundadores, estamos ante la primera película dirigida por Isao Takahata, socio de Hayao Miyazaki y Toshio Suzuki. Vamos a profundizar en la historia, curiosidades y todo lo que se pueda saber sobre La Tumba de las Luciérnagas, película del año 1988.

En esta entrada conocimos los antecedentes y primeros trabajos tanto de Hayao Miyazaki como de Isao Takahata, por lo que no será necesario repetir la misma información. Tras su debut como director en 1968 en Hols, el Príncipe del Sol, Takahata pasó a dirigir varios proyectos que fueron desde películas como Las aventuras de Panda y sus amigos (1972) hasta series como Heidi, la Niña de los Alpes (1974).

El productor de las películas de ambos cineastas y tercer fundador del estudio, Toshio Suzuki, declaró en una entrevista que, si El Castillo en el Cielo fue rodada, se debió exclusivamente a la necesidad de recuperar el dinero que la compañía había perdido anteriormente con un proyecto de Takahata nada interesante. Resulta que Miyazaki había destinado los beneficios de Nausicaä del Valle del Viento a su amigo para que creara una película de animación y estar a la par que él. Sin embargo, lejos de las expectativas, Takahata hizo lo que quiso y dirigió un documental de 3 hora sobre canales y la importancia de este sistema de transporte de agua en la ciudad de Yanagawa. Como era de esperar, fue un proyecto destinado al fracaso comercial, por lo que Miyazaki tuvo que ponerse manos a la obra y crear otro largometraje de éxito para recuperar las pérdidas. Esta anécdota nos sirve para ir descubriendo el modus operandi de Isao Takahata: siempre estuvo más interesado en dar rienda suelta a sus proyectos personales con independencia de su viabilidad comercial, aun cuando esta supusiera un prejuicio para la economía del estudio. Así como los filmes de Miyazaki se fueron volviendo más homogéneos en estética y estilo durante la era Ghibli, los de Takahata se volvieron más innovadores, variados e impredecibles (fig. 1).

    Figura 1. Las películas de Isao Takahata son cuanto menos diversas y con propuestas visuales y narrativas muy interesantes. Imagen creada por el autor de esta entrada


Tras los dos largometrajes de Miyazaki y, ante la posiblidad de la creación de una tercera película (Mi Vecino Totoro), viendo que Takahata no había podido estrenarse debidamente como director de Studio Ghibli, Suzuki le sugirió adaptar un relato titulado La Tumba de las Luciérnagas, de Akiyuki Nosaka, publicada en 1967. La editorial al cargo de los derechos de la novela, Shinchosha, estaba deseosa de introducirse en la industria audiovisual y financió encantada la producción. De esta manera, en un mismo año se estrenaron Mi Vecino Totoro y La Tumba de las Luciérnagas. Al contrario que Miyazaki, Takahata no era animador, de modo que la principal mano de obra creativa recayó en Yoshifumi Kondō, convertido en director artístico y diseñador de personajes. Sin embargo, lejos de funcionar a las mil maravillas, la producción de la película no fue fluida en absoluto. Miyazaki ha recalcado en diversas ocasiones que Takahata tenía un serio problema para cumplir con los plazos de entrega: desde visitar localizaciones que aparecen en el libro hasta pasarse por algunas guarderías para observar el comportamiento de niñas de 4 años, el retraso era inevitable. Cuando Takahata pidió un aplazamiento le fue denegado; la fecha de estreno ya estaba fijada en abril de 1988. La presentación de un largometraje inacabado dañó la reputación de Takahata. Además, el contraste brutal del tono de las dos películas anteriores con esta tercera dejó sin palabras a programadores y público por igual (fig. 2). ¿Qué era mejor, ir al cine a ver la alegre aventura con la adorable criatura del bosque o el devastador relato de unos niños que luchan por sobrevivir durante los últimos días de la guerra?

    Figura 2. ¿Una amigable historia sobre la infancia feliz en el campo o un duro relato sobre la infancia destrozada por la guerra? Imagen creada por el autor de esta entrada


El doble estreno no fue demasiado eficaz en tema económico: menos de 500.000 entradas vendidas respecto a las casi 800.000 de El Castillo en el Cielo y las 900.000 de Nausicaä. No obstante, a largo plazo, la primera película de Takahata se convertiría en una de las mejores obras de Studio Ghibli, una de las más aplaudidas en varios aspectos: animación, temática, desarrollo de personajes y ritmo narrativo. También guarda una posición especial en el catálogo de Ghibli, ya que es quizás la mejor película de Takahata y una de las que más se diferencia del resto de cintas.


Análisis de la película

La Tumba de las Luciérnagas es una increíble obra de arte, donde la animación es tan rematadamente buena como su historia. También es una de las películas más tristes que se hayan creado jamás. Sin ir más lejos, la trama inicia con la muerte del mismo protagonista. A partir de ese momento, el resto del filme es un enorme flashback hasta terminar donde empezó la historia. Aunque pueda ser un poco traumática y transgresora al mostrar las realidades de la humanidad, es una película tan de Ghibli como cualquiera de sus contrapartidas más fantásticas y alegres (fig. 3).

    Figura 3. Una película que empieza con la lenta y angustiosa muerte de su protagonista no puede deparar nada bueno el resto de la trama. Imagen creada por el autor de esta entrada.


Estamos ante la brutal historia de dos hermanos, Seita y su pequeña hermana Setsuko, los cuales viven los horrores y el desenlace de la Segunda Guerra Mundial, soportando la destrucción de los bombardeos incendiarios de Kobe antes de asentarse en un refugio abandonado hasta que ya no tienen forma de sobrevivir. La historia queda enmarcada por el espíritu unido de los hermanos, representado por una gama cromática más bien apagada, mientras llevan a cabo un viaje en tren por sus recuerdos (fig. 4).


    Figura 4. Solo hay que ver el abismo que existe entre los colores vivos y brillantes de Totoro y el tono apagado y triste de La Tumba de las Luciérnagas.

Entre tanta penuria y sufrimiento, se percibe un júbilo silencioso en esas secuencias marcadas por la más absoluta de las tragedias; son los momentos de mayor calma en la vida de los niños, y solo llegan con la muerte. No hay mayor descanso que el que ofrece la muerte. Este equilibrio entre alegría y angustia es lo que hace que la película sea tan perturbadora. De hecho, si toda la película fuera muerte y destrucción, la trama no resultaría tan devastadora; son los momentos en que los niños pueden ser niños lo que la hacen una obra tan dura (fig. 5). Puede que los horrores de la guerra sean los que llenan el pozo de lágrimas, pero es la satisfacción de la vida lo que hace que se desborde (y nos desborde).

    Figura 5. Duele ver cómo los niños intentan sobrevivir en medio de la guerra, pero duele mucho más ver como, durante algunos momentos, dejan de luchar y se permiten disfrutar. Imagen tomada por el autor de esta entrada.


El detalle es esencial en las películas de Isao Takahata. Aunque eso no quiere decir que el detalle sea constante; los fotogramas de sus obras no son siempre documentos hiperrealistas, pero, a través de su visión más expresionista, muestran la realidad tal y como se percibe. Más adelante, en películas como Mis Vecinos los Yamada o El Cuento de la Princesa Kaguya, usaría su creatividad solo con los elementos esenciales, una deriva que ya se puede observar en La Tumba de las Luciérnagas. Por ejemplo, los primeros 15 minutos de película parecen más afines a las heroicas visiones de los relatos bélicos de corte juvenil de Steven Spielberg, tales como El Imperio del Sol o Caballo de Batalla, pero la imagen de la cara descompuesta de la madre muerta de los niños pronto invalida cualquier comparación con el rey Midas de Hollywood. Probablemente sea la imagen más grotesca de todas las que recordamos del estudio: los toscos bordes de los vendajes secos sobre la piel quemada y sanguinolenta escuecen solo de verlos; la imagen se hace tan larga en la pantalla y aún mas en el recuerdo (figs. 6 y 7).

    Figura 6. Diferentes maneras de mostrar a la juventud enfrentándose a las penurias de las guerras mundiales. Imagen creada por el autor de esta entrada, pero puedes obtener más información en las páginas web de IMDb aquí y aquí


    Figura 7. Sí, mis queridos lectores, esto es Studio Ghibli. Imagen creada por el autor de esta entrada


Pronto la sigue una escena de Seita y Setsuko en lo que queda de un hospital bombardeado, con la pantalla ocupada por los cascotes de la ciudad, el cielo, el suelo y las caras de los niños, todo representado con la paleta monocromática del desastre. Este es Takahata en todo su esplendor, centrándose primero en un elemento como si fuera un documental y, luego, eliminando los detalles para dejar al mínimo la imagen mientras mantiene la crudeza. Otro perturbador ejemplo: recordamos con intenso escalofrío el momento en que la pequeña Setsuko, muerta de hambre, lame una chapa pensando que es un caramelo y, acto seguido, la vemos delirando pensando que las rocas son bolas de arroz. Está en sus últimos momentos (fig. 8). Con escenas como estas y más, La Tumba de las Luciérnagas, más que crear una cápsula del tiempo que recoja la sensación general, se convierte en un largometraje realista con elementos específicos para reflejar el recuerdo concentrado de ese trauma.

    Figura 8. Los últimos instantes en la vida de la enferma y pobre Setsuko, postrada en la cama al fondo de la cueva, exhalando su último aliento. Imagen tomada por el autor de esta entrada


Y, sin embargo, por encima de todo, siempre persiste la esperanza; la luz al final del túnel. La situación de Seita y Setsuko es dolorosa pero inspiradora. Su esperanza y pragmatismo es un clavo ardiendo al que aferrarse mientras el mundo se desmorona física, económica y emocionalmente. Ellos son las luciérnagas del título, brillando de forma hermosa pero demasiado efímera. Después de que la pequeña Setsuko admire las luciérnagas en el campo, los hermanos capturan algunas con una red para tener algo de luz en su refugio, solo para descubrir que han muerto al día siguiente cuando se levantan (fig. 9).

    Figura 9. El momento más calmado, hermoso y reconocible de la película. Pura poesía visual. Imagen tomada por el autor de esta entrada

Es una de las escenas más recordadas de la película, cargada de un trasfondo metafórico tremendo; transmite la continua relación del estudio con la naturaleza y el industrialismo. Mientras están volando en el negro de la noche, sus luces empiezan a mezclarse con las de los bombardeos que caen sobre la ciudad (un efecto que también se utilizó en el cartel promocional) y la belleza de este organismo natural queda corrompido y destruido por las sombras de los B-29, la romántica imagen de las luces en el cielo que tanto le gusta a Setsuko, arrebatada por la guerra. 

En los últimos momentos del filme, liberados por fin de su tortuosa experiencia bélica y su viaje purgatorio a través del recuerdo, Seita y Setsuko descansan sentados en medio de un enjambre de luciérnagas que alzan el vuelo hacia el cielo de la ciudad. Es difícil apreciarlo en un primer visionado, sobre todo porque la mayoría de espectadores estarán intentando ver lo que puedan a través de una cortina de lágrimas, pero los hermanos están volando sobre el cielo del Kobe moderno. El filtro cobrizo del pasado da paso a unos tonos azulados para la actualidad y las luciérnagas flotan entre ambos, un sutil y hermosos recuerdo de la tragedia que sufrió la ciudad (figs. 10 y 11).


    Figura 10. Los hermanos se reencuentran en el Más Allá, rodeados por aquellas bonitas luciérnagas que les brindaron un momento de paz en medio del sufrimiento y la muerte. Imagen tomada por el autor de esta entrada

    Figura 11. Pasado y presente. Kobe durante la guerra en primer plano y Kobe moderno al final. La historia se entrelaza a través de mil historias vividas por mil seres humanos en momentos distintos, dando lugar a vivencias únicas. Imagen tomada por el autor de esta entrada


En conclusión, La Tumba de las Luciérnagas es mucho más que una historia antibélica. Es un retrato del impacto de decisiones políticas y militares sobre la vida cotidiana. La película expone las consecuencias del militarismo, la propaganda nacionalista y la destrucción total en la población civil, especialmente en los más desfavorecidos. Su fuerza radica en la capacidad de transformar hechos históricos en una experiencia emocional universal, recordando que detrás de cada cifra de víctimas hay historias humanas irrepetibles.


Curiosidades de la película

La verdadera historia de La Tumba de las Luciérnagas reside en una obra literaria semi-autobiográfica. Escrita por Akiyuki Nosaka con el mismo nombre, la novela está basada en sus propias experiencias durante los bombardeos de Kobe en 1945. En cierta medida, Nosaka decidió escribir el relato para poder lidiar con la muerte de su hermana pequeña, Keiko, que apenas era un bebé durante la guerra. El mismo Nosaka tenía 14 años en 1945 cuando comenzaron los bombardeos de Kobe, al igual que Seita en la película. La madre de Nosaka había fallecido al dar a luz a Keiko y su padre no mantenía el contacto con ellos. Nosaka y su hermana se fueron a vivir con su tía, pero su casa fue destruida durante los bombardeos y Akiyuki y Keiko se quedaron huérfanos de nuevo (figs. 12 y 13).

    Figura 12. Akiyuki Nosaka, el escritor de la historia que dio lugar a la película de Takahata. Imagen extraída de la web The Manichi. Puedes obtener más información en la misma web


    Figura 13. El bombardeo no nuclear más mortífero de la historia. Imagen extraída de la web BBC News. Puedes obtener más información en la misma web


Otra curiosidad: el director de la película, Isao Takahata, era el único cineasta del estudio vivo involucrado en el proyecto que había sobrevidido a las explosiones de bombas.

Por último, en Corea del Sur, el lanzamiento de la película se pospuso indefinidamente debido a la preocupación de que la película, de alguna manera, justificara el rol de Japón en la Segunda Guerra Mundial.


Bibliografía
  • Cunningham, J. (2021). Ghiblioteca: La guía no oficial de las películas de Studio Ghibli. Minotauro.

  • Ghibli, S. (2024). Studio Ghibli complete works. Planeta Cómic.


Webgrafía

  • Sobre las páginas web que he utilizado ya he ido dejando sus respectivos enlaces en los pies de foto o durante la narración de los hechos; me da una pereza tremenda ir de uno en uno citando cada web en esta sección, por lo que las fuentes las tenéis, aunque no estén citadas como Dios manda, cosa que me la viene a sudar un poco. De todas maneras, aquí abajo tenéis más enlaces utilizados para el contenido de esta entrada. Hala, hasta luego.

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