Nostalgia y memoria: Recuerdos del Ayer

 

    Reconciliarse con los niños que fuimos para abrazar los adultos que somos hoy


Una dulce y nostálgica historia costumbrista. Miyazaki llevaba tiempo queriendo adaptar el manga Only Yesterday de Hotaru Okamoto y Yuko Tone, publicado en 1982; y lo consiguió en el año 1991, con una cinta llamada Recuerdos del Ayer (fig. 1).

    Figura 1. Por segunda vez, Studio Ghibli adapta una obra literaria a la gran pantalla. Imagen extraída de la web TBO en clase. Puedes obtener más información en la misma web

Para él, solo había alguien capaz de hacerse cargo: su compañero, Isao Takahata. Fue idea suya emplear un marco narrativo, centrándose en la vida de Taeko como adulta cuando abandona la bulliciosa  Tokio para pasar unas vacaciones en el campo de Yamagata, durante las cuales rememora sus vivencias de cuando era niña. Sin embargo, Takahata no apostaba por el éxito de un anime sobre una mujer de 27 años. Miyazaki fue insistente y muy convincente. Toshio Suzuki también se mostró muy animado, aunque corroboró las palabras de Miyazaki en anteriores cintas al afirmar que, com director, Takahata era un auténtico incordio, llevando su tendencia perfeccionista al extremo. Como era de esperar, la película se retrasó y tuvo que ser Miyazaki quien negociara con las empresas patrocinadoras para posponerlo de 1990 a 1991. Suzuki describe las dos principales obsesiones de Takahata mientras realizaba Recuerdos del Ayer: realizar una investigación minuciosa y lograr un realismo implacable (fig. 2).

    Figura 2. El realismo implacable no se aplica solo a las actividades agrícolas mostradas en pantalla, sino que se extiende a la manera en que se muestra la realidad de una sociedad en un momento concreto, una cosmovisión que lo impregna todo, desde la cultura hasta los roles sociales. Es, ni más ni menos, una película brutalmente realista. Imagen tomada por el autor de esta entrada

El cineasta llegó a grabar tomas faciales de los actores de voz para que los animadores, dirigidos por Yoshifumi Kondō, pudieran dar a los personajes unas expresiones faciales más realistas, marcando los músculos de la cara, los pómulos y las arrugas con un nivel de detalle que rara vez se veía en la animación hasta la llegada de las películas de Takahata (fig. 3).

    Figura 3. La caras de Takahata son muy características; al menos, encontramos cierta similitud en los personajes de las dos películas que realizó en los inicios del estudio. Imagen creada por el autor de esta entrada

Asimismo, cuesta imaginar una producción en la que el director investigara y animara escenas tan detalladas como el cultivo, la cosecha y el procesado del cártamo, por poner un ejemplo. En plena producción, los 3 fundadores y el equipo de animadores visitaron Yamagata para seguir a los agricultores y grabarlos, todo para conseguir referencias visuales; tal era su obsesión por transmitir la veracidad más absoluta (fig. 4).

    Figura 4. Una secuencia tremendamente larga en la que, como si fuera un documental, se describe detalladamente como se recoge y se transforma el carmín. ¿En qué película de anime se ha visto esto?

Cuando por fin se estrenó, Recuerdos del Ayer supuso un éxito inesperado. Al igual que ocurrió con Nicky, esta nueva cinta coronó las listas al final del año como la película japonesa con mayor recaudación en taquilla, tan solo por detrás de titanes de Hollywood como Desafío Total o Terminator 2. Takahata se redimía así del fracaso que supuso La tumba de las luciérnagas.

En resumidas cuentas, no encontramos heroínas adolescentes, ni elementos sobrenaturales o criaturas fantasmagóricas. La cinta nos narra una historia común que gira en torno a la búsqueda de la propia identidad. Nuevamente, encontramos los temas que más perseguirá representar el estudio a lo largo de su trayectoria: el amor por la naturaleza, el fuerte vínculo que tenemos con nuestro pasado y la reivindicación del protagonismo femenino. No es de extrañar que la religión nativa de Japón, el sintoísmo, se centra en la veneración de los elementos de la naturaleza (ríos, árboles, montañas), representados en forma de dioses vivos que cohabitan con nosotros. No obstante, es en la animación donde reside la gran fuerza de esta película, sostenida por escenas y formas asombrosas visualmente (fig. 5).

    Figura  5. Esta película puede adolecer de algunas cosas, pero visualmente es impecable. El culto a la naturaleza se deja ver en cada paisaje, cada paleta de colores empleada para cada situación. El cariño que tiene Ghibli por la naturaleza es innegable. Imagen tomada por el autor de esta entrada


Análisis de la película

En una pelicula de Ghibli, cuando necesitas cambiar de vida, a veces tienes que lidiar con una imponente casa de baños llena de espíritus, mosntruos y brujas o llevar a cabo un viaje espiritual en tren y salir al otro lado cambiado para siempre. Otras veces, en cambio, puede que solo haga falta visitar el campo. Recuerdos del ayer, de Isao Takahata, es una delicada historia, tan evocadora como cualquiera de las grandes obras maestras de Miyazaki. El gran punto fuerte de esta cinta radica en que se trata de una película adulta, nostálgica, de significados entre líneas, pequeños momentos, intimista. Y como tal se pide cierta empatía por parte del espectador para llegar a sentirse identificado con los personajes y sus situaciones. Se puede disfrutar desde cualquier edad, aunque se entenderá en toda su extensión cuando se haya llegado conseguido cierta experiencia vital. No podemos olvidar el fuerte sentimiento localista del film, ya que Recuerdos del Ayer se convierte en retrato social del Japón de los años 60, tan alejado de nuestra cosmovisión occidental (fig. 6).

    Figura 6. El modelo familiar tradicional del Japón de la época que retrata la película se muestra de una manera tan realista que parece un documental. Con sus ventajas y sus defectos, con sus dificultades y sus privilegios, vemos a Taeko crecer en su familia. Imagen tomada por el autor de esta entrada

La protagonista es Taeko, una joven de 27 años que se toma unas vacaciones de su trabajo en una oficina para viajar a una granja rural, que le hace recordar los momentos clave que definieron su niñez. Es una historia sencilla contada con generoso detalle, un recorrido por la memoria de Taeko y sus aledaños que se convierte en un proceso de vibrante introspección personal y social en el que los sucesos más cotidianos de su pasado moldean su actual persona. Esta película hereda también las efectivas ténicas estilísticas de la anterior película de Takahata, La tumba de las luciérnagas. En aquel largometraje, los diferentes tonos de color marcaban la narrativa, ya fuera desde la perspectiva de los vivos o de los muertos, y aquí encontramos una estética dual más extrema que proporciona un contraste y una comunicación palpables entre el recuerdo y el presente (fig. 7).

    Figura 7. Muerte y vida. Pasado y presente. En el equipo de Takahata tienen muy claros qué colores deben emplear para marcar las diferencias espacio-temporales. Imagen creada por el autor de esta entrada

De hecho, durante las ''escenas del ayer'', narradas en forma de flashback, las referencias a la cultura pop de los sesenta se cuelan sutilmente en la imagen, desde programas de televisión japoneses hasta un póster de los Beatles. Además, los flashbacks están pintados con acuarelas que se difuminan en los bordes, como si el marco mismo se desvaneciera como los recuerdos que casi se han olvidado. Isao volvió a emplear esta técnica más minimalista y expresionista en otras películas posteriores, como Mis Vecinos los Yamada y El Cuento de la Princesa Kaguya (fig. 8).

    Figura 8. De todos los cineastas que han trabajado en el estudio, es evidente quién tiene la vena más experimental y creativa. Takahata ha demostrado en otras ocasiones que no desea verse encasillado en un estilo definido, ni visual ni narrativo. Imagen creada por el autor de esta entrada

La forma precisa de un bloque de oficinas es una de las primeras imágenes de la película: angulosa, moderna y casi hiperrealista, con la ciudad desplegándose a su alrededor para llenar el plano. Sin embargo, los fragmentos del recuerdo son bien diferentes: la pequeña Taeko no siempre se halla rodeada de tanto detalle, aunque se mantienen los importantes; ese mundo más redondo y de colores pastel apenas llega al borde del plano, emborronado por la luz de la memoria. El formalismo del presente le permite a Takahata aplicar ese detalle antropológico y casi documental a la excursión rural de Taeko, mientras que el aspecto menos definido del pasado abre la puerta al expresionismo más vibrante. Son dos mundos separados que brillan con luz propia, pero en los momentos de mejor sinergia estilística su combinación permite a la película alcanzar mayores niveles emocionales y creativos (fig. 9).

    Figura 9. En el primer romance de Taeko vemos cómo todo gira en torno a la construcción del momento más emocional a través de los colores, la puesta en escena, el movimiento de cámara...imagen tomada por el autor de esta entrada

Cuando su tren llega al campo, Taeko es recogida por Toshio, un joven agricultor. De camino a la granja, Toshio le explica con gran detalle las prácticas de la agricultura orgánica, los problemas de las plantaciones y las reformas en el mercado moderno. Takahata coloca a los trabajadores en el medio, todos en fila, sonriendo mientras miran hacia el centro de la cámara, como si posaran para un diario de expedición. En una de tantas secuencias extraordinarias, la historia cambia el foco hacia el proceso de cómo se convierte el cártamo en carmín. El grandísimo detallismo lo compensa todo con creces cuando la delicadeza y la habilidad de los jornaleros, su esfuerzo colaborativo manipulando el producto, forman una rítmica elegía documental. Toshio piensa que la vida es como una cooperativa entre los humanos y la tierra, y a través de los ojos de Takahata en este momento puede ser una relación laboral perfecta, como podemos ver en la imagen de arriba.

Entre trabajo y trabajo, Taeko recuerda su pasado, repasando memorias sobre la comida, el amor y la pubertad. Un divertido episodio sobre la menstruación no rehúye los ocasionales comentarios maliciosos de los chavales, a la vez que ofrece una agradecida guía para adolescentes con la regla. El emocionante primer encuentro de la familia con una piña se convierte en una confusa operación quirúrgica, acompañada por una sensación de decepción y desagrado al masticarla, lo cual deviene en una lección vital sobre las expectativas (fig. 10).

    Figura 10. Otro ejemplo perfecto de cómo Takahata desarrolla las pequeñas historias familiares en torno a eventos tan cotidianos como comerse una piña por primera vez. Imagen creada por el autor de esta entrada

En la que supone la secuencia más memorable del pasado, Takahata continúa expandiendo la forma de su mundo para ajustarla a las emociones cuando un extraño momento de romance puro deriva en Taeko subiendo unas escaleras invisibles y flotando de alegría. Hay un claro sentido expresionista en la escena, con los fondos que desaparecen para convertirse en una ensoñación de tonos rosados que permite a Taeko y a la cinta vibrar con la emoción (fig. 11).

    Figura 11. El amor juvenil es esto: estrellas, colores, levitar en la emoción. Imagen creada por el autor de esta entrada

Hay ciertos paralelismos entre Recuerdos del Ayer y una cinta que descubriremos en el futuro, Susurros del Corazón. En su presente, igual que Shizuku, la protagonista de la película de Yoshifumi Kondō que se estrenaría unos años más tarde, Taeko tiene un vacío en su vida que intenta llenar a través de una pasión creativa. Ninguna de las dos encuentra una solución rápida; sus obras e ímpetus se van refinando a través del esfuerzo y la dedicación, ya sea la escritura creativa para Shizuku o la vida en el campo para Taeko (fig. 12).

    Figura 12. Tanto en Susurros del Corazón como en Recuerdos del Ayer encontramos muchachas en un viaje de autoconocimiento, de descubrimiento de la propia identidad, con amistades, romances y situaciones que cualquiera de nosotros ha experimentado o experimentará en algún momento de su vida. Son trenes a los que nos subimos y bajamos constantemente, aligerando o llenando nuestra maleta de recuerdos y vivencias. Imagen creada por el autor de esta entrada

Y, así, ese viaje final en tren abre un nuevo capítulo en la vida de Taeko. De vuelta a la ciudad, después de años separadas, desconectadas por el olvido, la Taeko adulta y su versión en miniatura logran reunirse. Junto a sus compañeros de clase, la pequeña Taeko anima a la mayor cuando esta toma una decisión y vuelve a la granja para iniciar una nueva vida con Toshio. Los nítidos y delicados mundos del filme se funden por fin en uno solo, con Taeko abrazando la experiencia que constituye su persona actual, con buenos y malos recuerdos, sin mirar al pasado desde lejos, sino sentándose a su lado. Es verdad que termina con Toshio, pero, después de haber pasado por una calmada sesión de terapia rural, Recuerdos del Ayer, nos enseña que la unión interpersonal más importante puede ser la que uno mantiene consigo mismo (fig. 13).

    Figura 13. Nuestra vida se podría resumir en esta imagen: nuestro yo pasado acompaña a nuestro presente junto con todos los recuerdos que guardamos del ayer. Imagen tomada por el autor de esta entrada


Curiosidades de la película

Las expresiones faciales de Recuerdos del Ayer se consideran pioneras en el campo de la renderización a partir del movimiento de actores reales, logrando un realismo sin igual. 

Como de costumbre, Disney adquirió los derechos de distribución de la película en Estados Unidos y decidió no estrenar la cinta debido a las referencias a la menstruación. Una cláusula del contrato de distribución entre Disney-Studio Ghibli prohibía a los estadounidenses alterar o eliminar escenas, así que la película no se estrenó hasta 2012.


Webgrafía

  • Sobre las páginas web que he utilizado ya he ido dejando sus respectivos enlaces en los pies de foto o durante la narración de los hechos; me da una pereza tremenda ir de uno en uno citando cada web en esta sección, por lo que las fuentes las tenéis, aunque no estén citadas como Dios manda, cosa que me la viene a sudar un poco. De todas maneras, aquí abajo tenéis más enlaces utilizados para el contenido de esta entrada. Hala, hasta luego.
  • Las curiosidades de Nicky las podéis encontrar en esta web

Bibliografía
  • Cunningham, J. (2021). Ghiblioteca: La guía no oficial de las películas de Studio Ghibli. Minotauro.

  • Ghibli, S. (2024). Studio Ghibli complete works. Planeta Cómic.

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