Honor y libertad: Porco Rosso
¡Cuando los cerdos vuelen veremos la obra más apasionada de Hayao Miyazaki!
A Hayao Miyazaki le obsesionan los aviones. Hay escenas de vuelo y vehículos surcadores de nubes en prácticamente todas sus películas: desde los ''aleteadores'' que zumban en El Castillo en el Cielo hasta el zepelín que aporta el dramático acto final en Nicky, la Aprendiz de Bruja. Más adelante veremos estos elementos convertidos en el tema de un largometraje, El Viento se Levanta (fig. 1). Pero, hasta el momento, la muestra más clara de su amor por los aires fue un emotivo proyecto llamado Porco Rosso, estrenada en 1992.
En anteriores entradas (concretamente la referida a El Castillo en el Cielo) hemos podido ver la influencia del héroe de esta película en su creador: uno y varios cerdos volando en máquinas fantasiosas dibujadas por el mismo Miyazaki (fig. 2). Sin embargo, las verdaderas raíces de Porco Rosso se remontan a una serie de historietas en manga, bocetos y ensayos que el cineasta publicó en la revista Model Graphix a lo largo de los años 80 y principios de los 90. En una entrevista que le hicieron a finales de los 80, afirmó que se sentía más feliz dibujando esos avioncitos y fantaseando sobre los aires que con muchos otros aspectos de su trabajo. Además, resulta que en el año 1989 el mismo Miyazaki creó el manga que dio lugar a la película. Para que el cerdo rojo surcara los cielos en la gran pantalla primero lo hizo en un simple manga de 15 páginas (fig. 3); luego llegaría en forma de cortometraje para aviones comerciales y luego el gran largometraje.
Figura 2. Inesperadamente el protagonista de las escenas del cortometraje creado en 2002 era, nada más y nada menos, que Marco Pagot, el protagonista de Porco Rosso. Imagen creada por el autor de esta entrada
Así pues, a mediados de los 80 se acordó la idea de adaptar uno de los mangas de Model Graphix protagonizado por un comandante con cara de cerdo que pilotaba un tanque errante, pero la idea fue abandonada por discusiones entre la revista y el cineasta. Años más tarde volvió a su mente el cerdo piloto en el mencionado manga de 15 páginas (diseñado por el mismo Miyazaki) titulado La era de los barcos voladores, con la diferencia de que ahora era un piloto de aviones; el escenario se convirtió en el Mar Adriático y la ambientación cambió al periodo de entreguerras, con el auge de los totalitarismos y la turbulenta situación de la península itálica fascista (fig. 4). Más tarde, Hayao Miyazaki recibió un encargo para crear una pequeña película de 45 minutos para los reproductores de los aviones Japan Airlines. Parecía una ocasión perfecta para dar rienda suelta a su amor por los aviones. Originalmente, concibió el proyecto como un mero entretenimiento para distraerse y así lo afirmaba. Se trataba de una obra que los hombres pudieran disfutar cuando sus mentes estuvieran agotadas de oxígeno, una historia para hombres cansados de mediana edad.
La producción del cortometraje siguió su curso y se inició un proceso al cine: empezar la animación principal antes incluso de haber completado el guión gráfico, es decir, antes de saber el final de la historia. Empezar la casa por el tejado le hacía mucha gracia al director nipón, quien consideraba que tenerlo todo claro de antemano reducía la magia de no saber dónde iba a llevarles una trama que se construía sobre las ruedas de la inspiración. Este método, como era de esperar, daba grandes quebraderos de cabeza a parte del equipo, cuyo borrador sufría numerosos cambios conforme le parecía a Miyazaki. La planificación caótica resultó en un largometraje de más de 45 minutos, concretamente, una hora y media de metraje. Durante el proceso de adaptar sus mangas a storyboards, Miyazaki fue encontrando fuentes de inspiración brutalmente reales: además de la situación de la Europa de los años 30, al cineasta nipón compartía el sentimiento de preocupación reinante por la guerra del Golfo y el conflicto en Yugoslavia (fig. 5); temas serios e inquietantes que se alejaban del plan inicial de presentar un mundo alegre, emocionante y sin preocupaciones.
Se optó por redireccionar la historia y mezclar los clásicos momentos de descanso y melancolía con un marco espacio-temporal realista. Este cambio de tono marcaría el resto de sus futuras producciones, sobre todo a partir de La Princesa Mononoke. Miyazaki había aceptado la importancia de no dejarse llevar por el nihilismo barato ni por la idea de vivir el momento. Como él mismo dijo: ''hay que estar dispuesto a afrontar el peligro para proteger la naturaleza y a los más desaforecidos. El mundo es un lugar violento, sobre todo en el siglo XXI. Tenemos que seguir viviendo en esta era de conflictos, repitiendo los mismos errores estúpidos una y otra vez. Hay que aceptarlo y seguir viviendo''. Porco Rosso fue un éxito inmediato: se convirtió en la película más taquillera de Japón en 1992. De hecho, durante algunos años se mantuvo como la cinta japonesa más vendida de todos los tiempos...al menos, hasta que llegó la siguiente película dirigida y guionizada por Miyazaki.
Personajes de multiverso
Un estilo es un conjunto de rasgos, marcas o formas propias que caracterizan una persona, obra, grupo o cosa. En este caso, podemos reconocer fácilmente el estilo Ghibli en varios elementos: colores, trazos, composiciones y, por encima de todo, en sus personajes. A lo largo de los 6 largometrajes anteriores hemos visto desfilar un plantel muy variado de personajes, aunque muchos de ellos comparten rasgos faciales. Nos sigue sorprendiendo, por abrir la sección, ver a uno de los antagonistas de Nausicaä del Valle del Viento, Kushana, transformada en la bella Gina, enamorada eternamente de Porco. La misma Nausicaä parece haber cruzado las barreras espacio-temporales para reencarnarse en la atrevida Fío, la mecánica que diseña el nuevo hidroavión en Milán. En segundo término tenemos el prototipo de viejo sabio encargado de las máquinas, como vemos en el honesto pirata Motro de El Castillo en el Cielo, quien parece se quedó sin trabajo en la máquina voladora y ha pasado a diseñarlas en lugar de pilotarlas (hablamos de Piccolo, el mecánico amigo de Porco). Por último pero no menos importante, no podemos dejar pasar la oportunidad de mencionar el grupo de piratas tontos pero bonachones, una suerte de villanos que no pueden provocarnos rechazo, sino más bien simpatía. Los vimos siendo hijos de la madre pirata Dola de El Castillo en el Cielo y aquí los vemos formando parte del grupo mafioso Mamma Aiuto (fig. 6).
Figura 6. Después de todo, la repetición crea familiaridad, y los animadores de Studio Ghibli lo saben perfectamente. Repetir modelos y rasgos es una manera original de conectar películas y que podamos pensar en más de un personaje de diversas películas viendo solo a uno de ellos. Imagen creada por el autor de esta entrada
Análisis de la película
En Porco Rosso descubrimos la historia de Marco Pagot, piloto de hidroavión. Lo llaman el cerdo rojo porque es...bueno, un hombre con cabeza de cerdo y pilota un avión inconfundiblemente rojo. Un héroe errante de cuerpo humano y cara de cerdo. ¿Cómo le cambió la cara? Miyazaki nunca ha dado una respuesta clara para la transformación de Marco, sino que en su lugar utiliza el fenómeno como una metáfora del conflicto interior del personaje. Según él, ''cuando un hombre llega a la mediana edad, se convierte en un cerdo''. Tras esta explicación tan difusa encontramos otra más reflexiva: la causa del hechizo radica en la violenta situación geopolítica de Europa entre la Primera Guerra Mundial y la segunda. El periodo de entreguerras, como hemos comentado anteriormente, estuvo caracterizado por una gran inestabilidad política, la crisis de las democracias liberales y graves dificultades económicas. En este ambiente de pobreza e inseguridad ganaron mucha fuerza los totalitarismos, dominando el fascismo en Italia. Marco, profundamente desilusionado con la humanidad, se ''maldijo a sí mismo'' con ser un cerdo (fig. 7).
Decidió apartarse de una sociedad decadente y sin libertad. Finalmente optó por vivir como un animal antes que unirse al régimen o participar en la locura de los hombres. Sobrevivir a la Gran Guerra y ver morir a sus amigos aviadores deja en él una carga emocional insoportable. En este deseo de escapar de su realidad y desentenderse de los problemas de su entorno cae sobre él una maldición que lo convierte en algo que él mismo termina aceptando, ya que ''prefiere ser un cerdo a ser un fascista''. Además, carga con el sentimiento de culpa por seguir vivo mientras tantos amigos han muerto en la guerra. El hecho de que prefiera vivir como un animal antes que seguir formando parte de un régimen criminal responde a que Marco quiso casarse con Gina, pero cuando la guerra estalló, ella vivía en territorio austriaco. Así que, por lealtad a su país, no podía casarse con alguien que fuera enemigo de su nación y este conflicto interno le pasó factura. Cuando Porco vio cuántos soldados estaban muriendo por su patria, empezó a replantearse el precio de la lealtad...y con todo esto sobre sus hombros, empezó a ver a sí mismo como un cerdo. Y en cerdo se convirtió.
Después de todo, Porco Rosso es la culminación de décadas de amor de Miyazaki por la aviación: sus cuadernos siempre han estado llenos de bocetos de vehículos surcadores de nubes, además de su conexión con una infancia al lado de su padre, Katsuji Miyazaki, ingeniero aeronáutico y director de su propia compañía de aviación, Miyazaki Airplane. El pequeño Miyazaki creció viendo a su padre fabricar piezas de aeronaves durante la Segunda Guerra Mundial.
En tema paisajístico, los lustrosos azules y verdes, el escenario europeo y la temática aeronáutica hacen pensar en la clásica historia de Ghibli, pero ese humor fresco y ácido, un guion vibrante y un marco espacio-temporal histórico hacen que esta película resulte única en el catálogo del estudio (fig. 8). Tiene el espíritu de una animada aventura internacional que evoca al Tintín del dibujante belga Hergé. También tiene un descarado gusto por la acción que podría competir con las historias de grandes aventureros como Indiana Jones. Quizás no sea de los títulos más populares de Miyazaki, pero Porco Rosso es una impresionante gesta de animación y guion para el estudio.
Los títulos iniciales no están a la altura de otros que hemos visto anteriormente, como demustra la calidad de los mismos en Nausicaä del Valle del Viento u otros que descubriremos en el futuro (como Ponyo), pero no hay duda de que sumergen de inmediato al espectador en el mundo de la película. El propio Porco no es un héroe convencional; más bien un Han Solo que vaga por la tierra sin dueño ni régimen que lo dirija. Es un hombre libre. Cuenta con una lengua tan afilada como su ingenio, pues es un maestro de la aviación. Su primera misión es rescatar a un grupo de niñas que han ido de excursión en un crucero y son secuestradas por un grupo de piratas voladores. En una secuencia hermosamente dibujada y animada, vemos un hidroavión rojo brillante pasar por encima de la cámara a toda velocidad e iniciar una danza con sus enemigos mientras surcan las nubes hasta que amerizan en la superficie del mar (fig. 9). Porco y los piratas se rebasan, hacen maniobras espectaculares, se mandan mensajes. La coreografía es perfecta y abre la película de la forma más increíble. Lejos del estereotipo de la damisela en apuros, las niñas secuestradas gritan de emoción y se marchan del avión enemigo sin esperar una respuesta por parte de sus captores.
Más tarde, cuando Donald Curtis, uno de los antagonistas del filme, destroza el avión de Porco, este lo lleva a Milán para que el mecánico Piccolo lo ponga a punto. Allí, Piccolo le presenta a su nieta Fío y a su equipo de trabajadoras, todas mujeres (porque los hombres marcharon al extranjero en busca de mejores trabajos debido a la depresión económica que asolaba el país). En parte, esto refleja lo que ocurría en el momento en Studio Ghibli: Toshio Suzuki, el productor del estudio, había contratado trabajadoras que reemplazaran a los hombres que se encontraban animando Recuerdos del Ayer con Takahata y así se convirtieron en la heroica mano de obra de Porco Rosso. En el taller de la película, todo marcha a un ritmo satisfactorio de mensaje y estilo. Ya sea preparando la comida, limpiando un taller o construyendo piezas para un hidroavión nuevo, Miyazaki disfruta enormemente de representar el trabajo bien hecho y a los que lo llevan a cabo (fig. 10). Es un cineasta de trabajadores. No nos extraña que, siendo joven, fuera portavoz de un sindicato en defensa de los trabajadores de una fábrica en Japón. Los verdaderos héroes en su cine son los trabajadores a pie de calle: cocineras, lavanderas, fabricantes, agricultores...y, por supuesto, los defensores de los derechos y libertades de los seres humanos.
Tomando apuntes del modus operandi de Takahata, en esta película también vemos minuciosos procesos de elaboración, en este caso, de diseño y creación de las nuevas piezas del hidroavión de Porco: croquis, esquemas, bocetos, piezas de metal, cadenas de montaje, pruebas de motor...se trata de un proceso muy delicado y preciso, tal como cabe esperar de un director tan apasionado por la aviación y conectado vital y emocionalmente con la profesión. El equipo del taller de Piccolo es un reflejo del equipo de Studio Ghibli, y lo mismo con su trabajo. Como pasa con la animación del estudio, la de Piccolo es una familia de trabajadores unidos y en perfecta sintonía (fig. 11).
Los animadores de Ghibli obran maravillas en la película, sea representando la acción más trepidante o la soledad más nostálgica, pero hay un momento que sobresale respecto a los demás y sobre cualquier otro momento en el catálogo del estudio. En un intenso duelo contra muchos aviones, después de que el escuadrón de Porco cayera derrotado en el pasado, el piloto sobrevuela las nubes y roza su esponjosa superficie. Sus compañeros caídos aparecen a su lado y ascienden lentamente hacia un brillante anillo blanco que rodea el nítido cielo azul. Parece la Vía Láctea, pero, según suben los silenciosos pilotos, se desvela que esta estela celestial está compuesta por aviones que fueron destruidos en tierra y que ahora ascienden para unirse a esta noble marcha fúnebre. Para Miyazaki, tanto avión como piloto tienen un alma que terminará en el Más Allá; un omnipresente anillo angelical que rodea nuestro planeta, con el brillo de los aeroplanos y el cuerpo cósmico fundiéndose en una entidad. Este momento es Ghibli tocando el Olimpo de la animación (fig. 12).
Figura 12. Como hemos comentado arriba, esta es una de las grandes escenas de la película. Muestra un Marco Pagot antes de su transformación, viendo cómo sus amigos ascienden al Más Allá, recompensados con el eterno descanso mientras Pagot se ve condenado a vagar por la Tierra en soledad. Imagen creada por el autor de esta entrada
Curiosidades de Porco Rosso
Cuando nuestro héroe necesita un nuevo motor bien potente para su hidroavión, el que elige tiene una palabra grabada en el metal: Ghibli. No es un descarado guiño narcisista del estudio, sino que el Caproni Ca. 09 Ghibli fue un avión real que voló durante el mismo período de entreguerras en el que se ambienta la película y, muy posiblemente, fue el encargado de dar nombre al estudio (fig. 14).
Figura 14. Casi pareciera estar Miyazaki rompiendo la cuarta pared con esta falsa autoreferencia a su trabajo. En el estudio le dieron más de una vuelta al nombre que le iban a poner antes de anunciarlo. Y tiene mucho más trasfondo que la gran mayoría de compañías cinematográficas pasadas y presentes. Imagen tomada por el autor de esta entrada
Hayao Miyazaki ha confirmado en entrevistas que la escena de la procesión fantasma de aviones se inspiró en los escritos sobre aviación del escritor británico Roald Dahl, creador de personajes de la cultura popular como Matilda, Charlie y Willy Wonka o James y el melocotón gigante. Miyazaki admira profundamente las historias de guerra y vuelo escritas por Dahl.
El escondite secreto de Porco está inspirado en la playa de la isla de Stiniva, una verdadera playa situada en Croacia (fig. 15).
Figura 15. Algunos de los mejores momentos de ''calma espiritual'' tan típicos de Studio Ghibli aquí los encontramos en el refugio paradisíaco de Marco. Un enclave ''secreto'' encerrado con su pequeña playa de arena, sus aguas turquesa y su naturaleza actuando a modo de fortaleza del descanso y la reflexión. Toda una joya visual. Imagen creada por el autor de esta entrada
Por último, el nombre de Marco Pagot proviene de la familia Pagot, cuyos miembros, Nino y Toni Pagot crearon el primer largometraje de animación italiano, I fratelli dinamite (1949). Resulta que los hijos de uno de estos pagot, Gi Pagot, trabajó con Miyazaki en el anime Sherlock Holmes (1984).
Webgrafía
- Sobre las páginas web que he utilizado ya he ido dejando sus respectivos enlaces en los pies de foto o durante la narración de los hechos; me da una pereza tremenda ir de uno en uno citando cada web en esta sección, por lo que las fuentes las tenéis, aunque no estén citadas como Dios manda, cosa que me la viene a sudar un poco. De todas maneras, aquí abajo tenéis más enlaces utilizados para el contenido de esta entrada. Hala, hasta luego.
- Las curiosidades de Porco Rosso las podéis encontrar en esta web
Bibliografía
Cunningham, J. (2021). Ghiblioteca: La guía no oficial de las películas de Studio Ghibli. Minotauro.
Ghibli, S. (2024). Studio Ghibli complete works. Planeta Cómic.













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